martes 4 de diciembre de 2007
Por qué nuestro sistema educativo es una "castaña"
"Elegir a los mejores para convertirlos en profesores, conseguir que sean muy buenos dando clase y que todos y cada uno de los alumnos, del mejor al peor, tengan una educación excelente y no se quede nadie (o el menor número posible) por el camino. Esto no es un eslogan político ni una máxima de ninguna ideología, sino los puntos en común que ha encontrado la consultora estadounidense McKinsey and Company entre los sistemas educativos que han obtenido mejores resultados en el Informe PISA de la OCDE en 2000 y 2003"
¿Analizamos lo que ocurre en España al respecto?
1.- Elegir a los mejores para convertirlos en profesores...
Hace tiempo que el acceso de profesorado al sistema educativo español tiene muy poco que ver con esta idea. Lo que en tiempos, lejanos, era un sistema de oposición libre para toda España, ahora es una "representación" en la que los interinos de la propia comunidad autónoma (profesores de larga duración que no aprueban las oposiciones ni así), son ayudados a aprobar en una lucha desigual (desigualísima para ser exactos) frente a los posibles universitarios brillantes que acaban de terminar la carrera.
2.- Conseguir que sean muy buenos dando clase...
Quien conozca mínimamente el sistema educativo español, sabrá que el sistema de formación permanente del profesorado se basa en la realización de cursos que se contabilizan como "créditos de formación" por número de horas. Bueno pues aquí viene lo bueno y voy a decir la verdad, lo siento.
a) Los centros de formación de profesorado son, en la práctica unos centros de expedición de créditos de formación. Invento de los sindicatos y del MEC para que los profesores puedan aportar a su sueldo un "complemento por formación permanente". Eso sí, a cambio de la realización de cursos de casi siempre pésima calidad, y además mínimamente relacionados con las necesidades reales de formación del profesorado y, encima, en su tiempo libre.
b) El profesorado que trabaja en estos centros (CEPs, COPs, CAPs, CIEFPs, para cambiarles los nombres están las autonomías) como "asesores docentes", son, salvo raras excepciones lo más "trepa" y menos capacitado del personal docente. No tienen nada que enseñar, primero porque como no dan clase (huyen de ella como de la peste) no tiene experiencia "real" y además nunca fueron buenos profesores. Los buenos profesionales, que los hay y muchos, si alguna vez se acercaron a estos centros, salieron huyendo "alucinados". Además estos "asesores" son maestros en un amplio porcentaje y ¿qué puede enseñar un maestro de didáctica de la Biología a un biólogo?, por poner algún ejemplo.
c) Ser un profesor formado no es rentable profesionalmente hablando. Es más es de lo menos rentable que hay. Formarse profesionalmente implica, ineludiblemente, participar en grupos de trabajo, investigaciones, etc. Por lo tanto cuesta tiempo, dinero, esfuerzo y no es recompensado de ninguna forma. Es más, suele ser "castigado" de alguna manera. Por lo tanto, el profesorado "normal" "pasa" de formarse de verdad. El fenómeno del "Burnout" (estar quemado) se ceba sobre todo en los pocos profesores realmente formados (está estudiadísimo y se sabe desde hace tiempo, pero ¿a quién le interesa?)
d) La didáctica es una ciencia, la pedagogía no. Esta afirmación la hago porque tengo elementos de juicio suficientes. En el sistema educativo español hay todos los pedagogos que quieras (no hay cosa que crezca más en los centros educativos que los departamentos de orientación), pero, sin embargo, los profesores de aula, normales, licenciados en sus respectivas materias, y con unos buenos conocimientos de didáctica, o sea de cómo enseñarla, están mal vistos y en clara vía de extinción. Y claro uno se hace la siguiente pregunta ¿puede un pedagogo orientar a un alumno sobre el aprendizaje de las integrales, cuando lo más probable es que él no sepa ni resolver una raíz cuadrada?. El resultado es que la "supervivencia" de toda esta fauna implica que se estén eliminando del currículo (en la práctica) todos los contenidos de un cierto nivel científico.
y por último:
3.- Que todos y cada uno de los alumnos, del mejor al peor, tengan una educación excelente y no se quede nadie (o el menor número posible) por el camino..
Idea que cualquiera suscribiría ¿cómo no?. El problema es que todos estos "pedagogos" instalados en las administraciones educativas están equivocando el procedimiento y el concepto, y lo están haciendo en base a una serie de errores que perjudican al profesorado y les benefician a ellos:
1º.- Haciendo creer a la opinión pública que los que exigen y por tanto suspenden son los malos profesores. En la práctica, la mayor parte del profesorado aprueba ya "de oficio" a casi todos sus alumnos ¿para qué meterse en líos?
2º.- Haciendo que si no, aprobar "en los despachos" sea muy fácil. El número de alumnos que reclaman sus calificaciones con éxito en las Consejerías de Educación es vergonzoso. Lo malo es que quien les regala el aprobado, de paso desacredita al profesorado que los suspendió.
3º.- Sacando de las clases impartidas por matemáticos, químicos, biólogos, o sea auténticos especialistas en las asignaturas, a los alumnos menos capacitados y llevándolos a grupos de "diversificación": Esto, en la práctica, supone que estos alumnos ya no van a aprender nada. ¿si un buen profesor de química no es capaz de conseguir un aprendizaje de un alumno con pocas capacidades, lo va a conseguir quien ni siquiera sabe él química, por mucha pedagogía que haya estudiado? Ah! bueno, releamos el punto anterior, estos profesores de apoyo no suspenden a nadie...
En fin...
Lo habíamos notado, pero lo confirman los estudios
Relacionado con nuestra entrada sobre los "medriocres", reproducimos este texto tomado de un blog de internet:
La ignorancia proporciona más confianza que el conocimiento.
Las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y considerarse más inteligentes que personas más preparadas.
Así, los incompetentes llegamos/llegan a conclusiones erróneas y tomamos/toman decisiones equivocadas, sin darnos/darse cuenta de ello. (Tache lo que no corresponde, pero ¡piénselo bien antes!)
Demostrado por los psicólogos Justin Kruger y David Dunning, publicado en The Journal of Personality and Social Psychology en diciembre de 1999, les való el Ig Nobel en 2000.
El efecto Dunning-Kruger es un fenómeno psicológico según el cual las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que otras personas más preparadas.
El fenómeno fue demostrado en una serie de experimentos realizados por Justin Kruger y David Dunning, de
Kruger y Dunning investigaron cierto número de estudios previos que tendían a sugerir que en diversas habilidades como la comprensión lectora, conducción de vehículos a motor, y juegos como el ajedrez o el tenis, “la ignorancia frecuentemente proporciona más confianza que el conocimiento” (como dijo Charles Darwin). Su hipótesis es que, en una habilidad típica que los humanos poseen en mayor o menor grado,
- Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su propia habilidad.
- Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer la habilidad de otros.
- Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia.
- Si pueden ser entrenados para mejorar sustancialmente su propio nivel de habilidad, estos individuos pueden reconocer y aceptar su falta de habilidades previa.
Los investigadores quisieron probar estas hipótesis en sujetos humanos, estudiantes de la universidad de Cornell, que estaban matriculados en varias carreras de psicología.
En una serie de estudios, Kruger y Dunning examinaron las autovaloraciones en razonamiento lógico, gramática y humor. Después de haberles mostrado las puntuaciones de sus tests, preguntaron a los sujetos su estimación sobre la posición obtenida en la clasificación, resultando que, mientras que el grupo de los competentes estimada bastante bien su clasificación, los incompetentes sobreestimaban su posición. Como Dunning y Kruger dijeron:
Tras 4 estudios, los autores encontraron que los participantes que puntuaron en el peor cuarto del total en las pruebas de humor, gramática y lógica, sobreestimaban con mucho su habilidad y su resultado en prueba. A pesar de que las puntuaciones de las pruebas los colocaban en el 12% peor, ellos se consideraban entre el 62 por ciento.
Mientras tanto, la gente con conocimiento real tiende a subestimar su competencia.
Un estudio posterior sugiere que los estudiantes más incompetentes mejoran tanto su nivel de habilidad como su habilidad para estimar su posición en la clasificación sólo tras recibir muchas clases en las habilidades que no tenían.
Daniel Ames y Lara Kammrath extendieron este trabajo a la empatía, y a la propia percepción de ésta.[2]
Algún otro trabajo de Burson Larrick y Joshua Klayman ha sugerido que el efecto no es tan obvio y quizá es debido a los niveles de ruido y a los prejuicios.
Dunning y Kruger ganaron el premio Ig Nobel en el año 2000 por su trabajo.